viernes, 29 de julio de 2011

Dreamers


Leo en Diario Médico que las notas de corte de Medicina en España son las más altas de todas las carreras,  con un  máximo -sobre 14-  de 12,79 en Granada y un ¡mínimo! de 11,44 en el País Vasco. Hay 40 Facultades de Medicina y un número creciente de egresados previsto para los próximos años  (“más vale que sobre que no falte”, que diría el buen planificador).

Los futuros médicos deberán pasar, al menos, 10 años estudiando hasta ser especialistas.

Recuerdo haber leído que los GP ingleses ya no aconsejan a sus hijos que sigan la profesión. Y algo parecido  he oído aquí en España. Pero nuestros  jóvenes y "jóvenas"  son así de idealistas.

Otra cosa es si cada uno de ellos piensa que  en el futuro va a ser un médico con una poderosa consulta privada (bueno, es lo que por ahí fuera ocurre en ocasiones) y gran prestigio social.

No sé, creo que eso es ciencia ficción.

Por lo que a mí me toca, como médico de familia, ruego a quien concierna, que se encargue del  tema de la Primaria, por lo que pueda ser de positivo para estos muchachos y muchachas que  se lanzan a una aventura inolvidable…

PS: buscando fotografías de médicos soñadores-que no encontré-  acabé en el blog  Medicina Joven.com"donde leí esta  entrada (*) que me parece muy adecuada al tema. Yo ya  tengo otros sueños diferentes.
(*) Addendum: el autor original es Jesus Villegas , co-autor del blog  "El paciente y tú" 


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Nota: este vídeo se ha añadido el 24-8-2011 por retirada del anterior en Youtube.Canta Michael Pitt en la banda sonora de la película "Dreamers".


Añado la versión genuina del gran Jimi Hendrix.




viernes, 22 de julio de 2011

Lo Sabremos Después (Moratoria docente III)




Somamfyc ofrece los documentos presentados en la reunión del pasado 20 de julio de 2011, en el Hospital Ramón y Cajal , acerca del Proyecto de mejora de los Centros de Salud Docentes ( powerpointaquí).

Si no lo veo, no lo creo.

El proyecto está bien hecho y fundamentado, se nota que está escrito por 
“funcionarios/estatutarios” expertos en estas lides.

¿Será una realidad?

¿Tiene truco?

¿Es un medio para dejar la moratoria y después seguir igual?

¿Había que armarla para conseguirlo?

¿Hay presupuesto para tanto?

¿Cuáles serán los efectos secundarios?

De momento, hay que saborearlo...


martes, 19 de julio de 2011

¿Puedo confiar en este médico? (aquí no hay cultura para evaluar la excelencia)


Suspendo mi modorra y asueto estival  porque leo que a Roberto Sánchez... ¡le han calificado con un Suficiente al final de su residencia!. En su   Blog relata la experiencia y los antecedentes. Escribe en él   un cuasi "portfolio" resumido acerca de la mayoría de las competencias del programa de MFyC . Ignoro todo sobre su tutora y no sé cómo sería la reunión de la Comisión docente para evaluarle. La única vez que participé en una, pensé que no era fácil  hacer una calificación justa; más bien: era imposible.

Precisamente estuve el día 18 en un curso de verano organizado por la   Cátedra de Educación Médica de la Universidad Complutense (esponsorizada). Había gente “alfa” (cátedros,decanos,…) y” épsilon” (los de  la lanza y el escudo, vamos).  El título:  "La evaluación del médico" (*). Y saqué en claro una cosa. Cuando evaluamos a alguien, realmente estamos preguntándonos: “¿Puedo confiar en este médico?”.

Si queremos, podremos perdernos en un bosque de indicadores de calidad que no sirven muchas veces  más que para intentar justificar una nota. Al final de la residencia habrá unas competencias que serán medidas en base a la calificación de los 3 años anteriores y a la calificación del tutor en el 4º año. ¿De verdad es así?.

Pero hay una  segunda observación: casi siempre , una vez excluída la existencia de criterios objetivos de evaluación negativa, las calificaciones inadecuadas aparecen cuando hay una mala relación evaluador-alumno, con discrepancias sobre la valoración de  las actitudes y conductas del segundo. Ahí es donde la “desconfianza “ se visualiza (pero no para atender pacientes, sino para otras cosas).

Si esto ocurrió, un suspenso para la Comisión Docente en pleno que permitió tamaño error (tanta mala conciencia tuvieron que al final cambiaron la nota a   ”destacado”, si  bien no “excelente” como en otro mundo civilizado probablemente habrían concedido).

Y ojo, que mientras no haya claros criterios para calificar (y que todos los evaluadores estén entrenados para ello), hace falta seguir con una evaluación formativa ("antes de" ) y no sumativa ("al acabar").

¿Nadie advirtió que las cosas iban mal?. ¿Nadie hizo "feed back"?.

Lo que hay que pedir es una revolución: pelear por una cultura donde prime la excelencia y no la mediocridad.

(*) Estar atentos, porque la revista   Educación Médica publicará las ponencias en un suplemento.

sábado, 9 de julio de 2011

Médico de Familia: modelo para armar


Kenny Lin es médico de familia en Washington DC.Tiene un blog personal desde el año 2009. En su último "post" diserta sobre la conveniencia de tener modelos de medicina de familia que orienten vocacionalmente a los estudiantes  hacia  esta especialidad médica.
¡Y yo que pensaba que España era en esto una anomalía  a nivel mundial ! (en realidad , lo que debe ser una excepción en EEUU es lo que ocurre en la Universidad de Nueva York, todavía sin Departamento de Medicina de familia).

Pero no desesperemos: en España todavía no hay  NINGÚN  departamento universitario de Medicina de Familia después de más de treinta años de creación de la especialidad.
“Ni está ni se le espera”.

Transcribo traducidas las palabras de Kenny Lin:

“Decir que mi “alma mater” médica, la Facultad de Medicina de Nueva york , no es conocida como una escuela que produce médicos de familia es un eufemismo. En realidad, habitualmente ocupa el último lugar nacional en el número de alumnos de  programas de residencia en Medicina Familiar. Mi clase de 2001, que envió a cuatro estudiantes a estos programas, fue  una excepción por  primera vez.
Entonces, ¿cómo pude empezar en medicina de familia? 
Doy una gran cantidad de protagonismo  al  Reading Hospital and Medical Center , que me permitió hacer una rotación electiva en su programa de residencia, entre  junio y julio de l año 2000. Pero ,¿ qué fue lo  que me inspiró a  buscar  una rotación de medicina familiar como primera opción? . Recientemente me encontré con una carta que hace  13 años le escribí al marido de mi prima (en ese entonces  era un residente de medicina de familia en Minnesota), que da parte de la respuesta, y habla de la importancia vital de conseguir mentores para estudiantes de medicina que estén interesados ​​en un desarrollo profesional en  atención primaria.
**

15 de noviembre 1998

Estimado Daniel,

¡Espero que la vida en Minnesota te haya tratado  bien! .Hasta ahora he estado disfrutando del segundo año de la Escuela de Medicina en la Universidad de Nueva York. 
Las clases han sido mucho  más interesantes que el año pasado, y aunque todavía tengo un largo camino por recorrer, poco a poco estoy empezando a creer que algún día sabré lo  suficiente para cuidar de los pacientes.

El mes pasado vino un ponente para  hablar de las rotaciones y residencia en medicina familiar, y ello  me hizo preguntarme cómo te iba. 
¿Es este el primero o el segundo año de residencia?, ¿te gusta? ¿cuántos años te quedan ?, ¿dónde (geografía y  tipo de comunidad)  piensas trabajar al terminar ?

Puesto que ni siquiera he comenzado mis rotaciones, no sé muy bien qué áreas me interesan ,  pero como la Universidad de Nueva York no tiene un Departamento de Medicina Familiar, pensé que podría ser una buena idea  reunir información de fuentes externas de confianza
. He pasado varios veranos trabajando con  niños, por lo que mi selección natural podría  ser  la pediatría, pero me encantaría escuchar tu punto de vista sobre el cuidado de familias, mientras  creas la tuya propia.

Que tengas unas maravillosas vacaciones y saludos para ti y los niños.
**

Gracias, Dan".

 (Kenny Lin. Common sense Family Doctor. The importance of mentors in family medicine).



jueves, 7 de julio de 2011

"Fill the World With Love"



Ayer  me enteré que ningún R1 había pedido hacer la residencia en mi centro. Curtido como estoy a este sol de verano madrileño, no debería torcer el gesto. El cliente- digo , residente- siempre tiene la razón. Está claro que no sólo soy yo quien está fuera del mercado, sino mi centro entero.

Ya lo imaginaba. La verdad es que al final, como siempre, sólo nos quedarán los pacientes para hacer intervenciones educativas-  sigo en mis trece de que es lo que me gusta de verdad-. Ellos también “votan con los pies” (se van cuando quieren) pero no nos defraudan.

En este desasosiego, he releído una carta escrita por Teresa, profesora de Lengua Castellana y Literatura. Habla para sus compañeros de instituto, algunos de los cuales van a jubilarse después de una carrera docente extensa: abandonan las aulas para ser sustituidos por otros más jóvenes. Es ley de vida. Pero , al menos,  "llena de amor el mundo".

"PALABRAS PARA EL FIN DE CURSO Y LA DESPEDIDA DE LOS COMPAÑEROS QUE 
SE JUBILAN

IES. Alameda de Osuna  (Madrid).  29 Junio 2011.

Mª Teresa Cantero

PREÁMBULO

Tengo una convicción que me lleva a hablar: decir las cosas me ayuda a que sean verdad, a explicármelas y reconocérmelas a mi misma.  Las palabras crean el significado de las cosas ¡Menos mal que hay palabras! . Nada significaría nada si no se pudiera decir lo que significa. Por eso me entran ganas de hablar, porque quiero convertir la confusión de lo que siento sobre mi trabajo y sobre el hecho de que unos cuantos compañeros dejen de ser mis colegas  en algo con significado, o por lo menos en un significado definido para mi. Y esto no ocurre  hasta que le doy forma en palabras. 

DISCURSO

Elogio de la profesión con el fin de que los que la dejan se sientan reconocidos en el trabajo al que han dedicado muchos años de su vida y de que nos reconforte a todos los que no podemos ni sabemos cuándo vamos a poder dejarla.
Mi tesis es que la nuestra es  una profesión que exige virtud y que a su vez la concita. Me propongo hacer una reflexión sobre este aspecto de nuestra profesión (no digo que sea la única de estas características)

1. Nos enfrenta, como ninguna otra  al paso del tiempo y al reconocimiento y la aceptación del mismo: nos hace conscientes de esa limitación del tiempo en nuestra vida y por lo tanto,  nos hace humildes.
2. Nos hace pacientes: gimnasio de la mansedumbre varias horas al día. ¡Qué remedio nos queda que serlo! Nuestra única misión positiva se reduce  a veces a poner dos palabras sensatas y templadas en un griterío de disparates.

3. Nos obliga a buscar, encontrar y defender una coherencia personal, a la búsqueda permanente del  equilibrio, de la razón, sobre todo en los juicios que nos vemos obligados a hacer y defender, lo cual requiere también cierta valentía.
Coherencia interna que tenemos que descubrir dentro de nosotros mismos, en una búsqueda  permanente de lo que nos dice la sensatez, diferente para cada alumno. Cada uno debe encontrar esa coherencia en relación con su materia, con lo que persigue, con lo que tiene que transmitir: ¡Nos movemos siempre entre tanta indeterminación…!. Es tan difícil saber por qué no aprenden: ¿no es el momento de su vida para hacerlo?, ¿es excesiva la uniformidad a la que se somete a todos los alumnos, imposible de soportar para algunos?, ¿no somos nosotros capaces de hacerles descubrir lo que debería ser importante para ellos? Nuestro propia consciencia escéptica de si los fines que perseguimos son los justos hace que estemos siempre en la lucha por definir unos límites que son siempre movibles, respecto a lo que  debemos y no debemos exigir.

Coherencia externa que hay que intentar mantener ante los otros, sumidos en un sinfín de tensiones,   coherencia que hay que establecer y defender frente a los que  no sienten el valor que tiene nuestro trabajo (empezando por los mismos “aprobadores” que tenemos en las aulas y que muchas veces no son   “estudiantes” de verdad.)  Como dice mi hermana, hoy muchos alumnos identifican el derecho a aprobar con la gestión administrativa de matricularse: sacar el título de bachiller es para muchos como  sacar el carné de identidad, un trámite que se cumple en sí mismo. 

4. Nos obliga a progresar: (lo que no mejora muere….) a buscar nuevas formas de hacer las cosas, porque hay que adaptarse desde nuevas edades a nuevas realidades sociales. A estar siempre abiertos a aprender algo más o  por lo menos a un modo más eficaz de presentarlo.

5.  Nos hace constantes. El curso es un proceso en el que el esfuerzo no se puede aplazar; es un camino que hay que recorrer hasta el final. Cada día tiene un reto dentro de ese proceso.
Constantes incluso, exagerando, en los minutos de clase: no podemos aplazar la concentración: El tiempo de clase es un tiempo en que nosotros mismos tenemos que crear la clase: No se puede postergar esa creación que se hace durante ese tiempo: necesitamos durante toda la hora la agilidad máxima de observación y de concentración; no podemos no implicarnos. Estamos obligados a ello. Otras tareas se pueden aplazar: un administrativo puede no concentrarse en el trabajo un rato y lo suplirá en otro. Puede hacerlo fuera y mostrarlo luego acabado, pero la clase se hace, se crea en el tiempo; las metas y el tiempo del aula son inaplazables: el tiempo que se está en el campo de fútbol es un tiempo de riesgo, en el que lo que se hace o se deja de hacer puede tener  unas consecuencias definitivas: hay que inventárselo cada minuto, cada día,  teniendo en cuenta la calidad del “rival”. Y esa intensidad dura 9 meses en los que es difícil olvidarse del cariz que va tomando la evolución del proceso: porque hay que seguir inventando descubriendo la dinámica que nos lleva al éxito. No se puede abandonar el propósito que perseguimos ni posponerlo porque si lo hacemos, nos pasará factura, y será más difícil después.

6. Nos sitúa en una duplicidad creativa a medio camino entre el realismo y el idealismo.
Nos enfrenta a la impotencia para modificar tantas cosas que habría que modificar, lo cual nos hace realistas, nos aleja de la frivolidad y la ilusión superficial (por no decir estúpida).

Tenemos que ser, y nos hacemos idealistas y desinteresados, generosos.

Trabajamos a fondo perdido para un  ideal  que no tiene límite previo  y para lograr algo por lo que nunca podremos ser recompensados.  Nos enfrentamos a metas muy altas  que no tienen fin en su exigencia y que han de perseguirse día a día. Son altas porque no tienen límite. Nos proponemos  conseguir que cada alumno por nuestro efecto dé un paso hacia delante en el descubrimiento de su propia razón, se construya a sí mismo (“cada uno es escultor de su propio cerebro”: Ramón y Cajal).

Son generosas especialmente porque se salen de lo controlable. Ni siquiera sabemos si las logramos o no.  Nuestra misión está abocada al fracaso porque lo que logramos pertenece al reino de lo que no se puede medir. Nuestra meta no son las notas, ni las que ponemos nosotros ni las que se ponen desde fuera. Nuestros éxitos no se miden por las estadísticas -Nuestros propósitos pertenecen al reino, al ámbito de lo que no se puede medir.  Nunca sabremos si algo de lo que hicimos, dijimos o transmitimos en un momento a nuestros alumnos les ha servido de algo en la vida. Nunca sabrán ellos, ni sabremos nosotros si alguna de sus cualidades o de sus capacidades empezó a nacer por efecto de nuestro trabajo.  Ni siquiera el alumno será consciente hasta mucho más tarde –en el caso de que llegue a serlo-  de en qué le hemos ayudado. -Y por lo tanto, no podrá haber reconocimiento  – no digo ya, recompensa-. El reconocimiento único nos lo daremos nosotros a nosotros mismos y será el haberlo intentado. 

Cito una frase de Gandhi:

"El fin se aleja continuamente de nosotros. Cuanto más avanzamos más tenemos que admitir nuestra nulidad. Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa".

EN CONCLUSIÓN:

 Los  profesores son  trabajadores que ponen su esfuerzo máximo diariamente  para lograr una meta generosa, ilimitada y difícil de medir en su consecución y que utilizan toda su capacidad y su paciencia para perseguirla sin esperar ninguna recompensa a cambio. A la vista está el carácter esforzado y virtuoso de nuestro trabajo.  Este NO es un trabajo para mediocres.
Pero hay otra cosa además de las virtudes que nuestro trabajo concita: algo que también se experimenta día a día, la necesidad de compañía, de complicidad, de apoyo. 
Ante una profesión de tanta exigencia, que nos enfrenta a una dura realidad y a nuestra propia impotencia ante ella …  hay algo  que reconforta especialmente: los compañeros, los colegas,y en esta palabra pongo algo más que la idea vaga de la solidaridad universal. Para mí los colegas son mucho más: son el apoyo para superar el malestar que tantas veces me desequilibra, o un problema que me obsesiona.   Sólo ellos pueden saber por dónde va nuestra preocupación del momento o nuestra falta de energía, o nuestra satisfacción, en otros:   ¡Es tan consolador compartir la incertidumbre generada por la propia profesión…! .Creo que debemos dar una gran valor al apoyo que unos podemos prestarnos a otros, el respaldo tan grato que nos ofrecen los que comparten nuestra preocupación. Nuestra ansiedad  durante los meses de curso.
La gran importancia que tiene compartir esta tarea nada fácil es lo que justifica que celebremos, siempre con un poco de emoción contenida, este día en que muchos colegas van a dejar de prestarnos su apoyo, ya no podrán reconfortarnos, con su mera presencia o con sus comentarios. Nos alegramos por ellos. Por nosotros lo lamentamos.
 Fernando Pessoa  lo dice mucho mejor que yo. En su obra El libro del desasosiego  escribe:

"Se ha ido hoy, /dicen que/ definitivamente, a su tierra natal el llamado mozo de la oficina, ese mismo hombre que he estado acostumbrado a considerar como parte de esta casa humana y, por lo tanto, como parte de mí y del mundo que es mío. (…)
Cada cosa que ha sido nuestra, aunque sólo por los accidentes de la convivencia o de la visión, porque fue cosa nuestra se vuelve nosotros. El que se ha ido hoy, pues, a una tierra gallega que ignoro, no ha sido, para mí, el mozo de la oficina: ha sido una parte vital, por visual y humana, de la sustancia de mi vida. Hoy he sido disminuido. Ya no soy el mismo del todo. El mozo de la oficina se ha ido. Todo lo que sucede donde vivimos es en nosotros donde sucede. Todo lo que cesa en lo que vemos es en nosotros donde cesa. Todo lo que ha sido, si lo vivimos cuando era, es de nosotros de donde ha sido quitado al partir. El mozo de la oficina se ha ido."

Os vamos a echar de menos
A todos los que os vais (sea por jubilación o no)…

FINAL DEL FINAL

Debemos estar orgullosos y satisfechos de nuestro afán. VOSOTROS, DE HABER DEDICADO VUESTRA VIDA A ÉL; NOSOTROS DE SEGUIR HACIÉNDOLO. No por lo que hayamos conseguido o vayamos a conseguir, sino porque el  haberlo perseguido,  como decía Gandhi, es una victoria completa…  y las victorias no son para mediocres.
En nombre de todos los que nos quedamos, enhorabuena por haber cumplido con esta tarea tan esforzada. Un beso a cada uno". 




Addendum (10/07/2011): la versión sinfónica...




miércoles, 6 de julio de 2011

La reunión



La reunión. Treinta personas en el aula del centro de salud.  Al oírle hablar recordaba la primera vez que le conocí. Era mi primer día de rotación como MIR de familia, en una unidad de obstetricia. Le confundí con un residente mayor o adjunto joven, tal era su  presencia y protagonismo  (pero sólo había llegado… ¡el día anterior!).

Ahora tiene un cargo directivo (llevo tantos vistos en estos veintitantos años de trabajo...). Nos cuenta acerca de proyectos, de cómo nos ayudarán a investigar, de cuántos técnicos hay en la unidad…También nos habla de formación, de cursos.

Mi  impresión totalmente subjetiva : más fiscalización  y  menos dinero para todo. Se ensalzan las virtudes de la autoformación (vamos, las sesiones del centro de salud) que ahora será acreditable y dará  puntos para el baremo, oposiciones y carrera profesional (la que no nos pagan del todo). Pero me queda una sensación de vacío.

Hace años estuve unos días en Aberdeen, Escocia. Atendía unas jornadas en una Cátedra de investigación en Patología Respiratoria en Atención Primaria. Estaba integrada en un  Departamento de Medicina General y Atención Primaria . Quizás no tenían una población de referencia tan monstruosa como acostumbramos  aquí en Madrid. Eran pocos técnicos y muchos GP colaboradores que trabajaban en su comunidad, pero tenían tiempo liberado para investigar  con el apoyo metodológico de técnicos muy experimentados en Estadística y Epidemiología. Como en la mayoría de los países anglosajones, los “jefes” pasaban consulta en algún momento “para no perder sentido de la realidad y poder enseñar lo que hacemos”, afirmaban con pasmosa naturalidad.

No existía tanta fractura entre asistencia y gestión de la investigación y la formación. La idiosincrasia española, digo yo.

lunes, 4 de julio de 2011

La mano del médico



Es una mano. La nuestra, la tuya. La mía. Es la mano para saludar y abrazar .Es la mano que ayuda y la que calma.
Es la muestra de afecto de  “mi paciente” (aquí la palabra que recupera su valor original, de hondo sentido).
Es la mano con la que declaro mi profesión.

Dedicado a Eloy Martínez Ferrer, escultor.

martes, 28 de junio de 2011

Congresos médicos: entre la “hospitality” y la ciencia



El fin de semana pasado estuve en Frankfurt, en un Congreso sobre asma y EPOC organizado por un laboratorio de renombre. Acepté la invitación por tratar dos temáticas  a las que tengo afecto: el “self management “ y el “integrated care”. Además, escuchar  a Cazzola, Fabbri, Heaney, Haughney, Miravitlles,  Agustí, Wedzicha, Beasley  o Barnes, y participar en talleres de 15 o 20 personas con Singh, Bourbau o    Lötval  no ocurre todos los días.


A pesar de mi emoción inicial no sé realmente cuál ha sido el beneficio obtenido. Las presentaciones fueron espectaculares y atractivas, dadas las tablas y recursos de los ponentes. Pero en verdad,  sólo me he quedado con un buen puñado de referencias copiadas a “matacaballo”, ahora difíciles de transcribir al ordenador ( y eso que había colegas que "pirateaban" con fotografía ¡o vídeo! las presentaciones de los ponentes).

También hubo pelea. En un taller sobre crisis de asma, un dandy inglés-  médico sin   chistera -,hablaba de crisis de asma sin referencia alguna al uso de  cámaras , medidores de pico flujo, corticoides inhalados   o flujos de oxígeno reducidos. Le eché valor, cogí el micrófono y ahí este españolito se enzarzó con su lengua de trapo contra el brillante ponente. Había que ver su mirada escrutadora como si estuviera ante una hormiga –que era yo-. Ahí corroboré un presentimiento: la ignorancia es aliada del orgullo y enemiga de la  ciencia.

Lo que sí me sorprendió fue la nueva norma de conducta de la industria: todas las presentaciones se introdujeron con una declaración de conflicto de intereses y un “disclaimer” sobre la advertencia del buen uso de la información transmitida. Por otra parte, desapareció la tradicional “hospitality” habitual en estos eventos. Así, llegamos  tarde y , sin recepción alguna, nos fuimos ayunos a la cama. Y al día siguiente, callejeamos por Frankurt en busca de un humilde puesto de salchichas con cerveza a cuenta de nuestro reducido pecunio. 

Creo que la próxima vez me quedaré en Madrid revisando a fondo la literatura. Y que me inviten a un Congreso por videoconferencia, que en mi casa nadie como yo hace su propia  “hospitality”.



sábado, 11 de junio de 2011

Mi congreso…¡y mi bolsa de lunares con gadgets!:



La llegada en AVE, luminosa. Corriendo al Congreso. Llego tarde al taller de “coaching” y no me dejan entrar (Brrr, las salas son enanas , no cabe nadie, y gasté un día de docencia para esto…). Pero acabo en “Foro docente” oyendo a  Pablo Bonald sobre el eterno de Medicina de Familia y Universidad : sigue en la brecha, anda que tiene moral .
La sesión inagural. Conferencia de  Vicens Navarro. Parece Vicente Ferrer pero en versión marxista. Gana a la audiencia cuando dice:” le he dicho a mi secretaria que sólo me ponga cuando llamen los sindicatos y los de la primaria” (risas del público).
Vitriólicas consideraciones sobre el déficit de gasto social en España, comparado con el resto de la Europa civilizada. Aunque propone subida de impuestos “  a los que más tienen”. Ahí nos ponemos casi todos a temblar.
El cóctel. Me sitúo estratégicamente al lado del jamón Serrano. Hablo con Manolo y su barba salvaje (está igual, ya prometía de resi lo que ahora es). Conozco a Enrique, de Madrid. Acabó este año, flamante  MF. Lamenta no haber publicado, se apura por el futuro, no lo tiene claro. Le cuento cosas de cocinilla de vetusto MF. Le digo que no envidie a la R4 de trauma por lo mucho que ha publicado sobre prótesis de cadera, que existen los “medical writers” , que vale más lo que hagas por ti mismo. “Pero eso no da puntos ni una plaza”. Es práctico.
La noche. Velando armas. Estudiando  y releyendo el póster que defiendo mañana. Me acostaré a las 3 , dándole vueltas a los recovecos y flaquezas del estudio, respondiendo a posibles preguntas inesperadas, releyendo los artículos originales de la bibliografía. Recuerdo haber leído sobre un afamado colega que pasaba horas antes de su exposición preparándola al detalle, ensayándola ante el espejo. Lo que parece fácil y acaba en 5 minutos requiere horas de ensayo.
La mañana. El día D. Quiero entrar en la sala, pero una amable señorita me dice que está llena. ¡ Pero si tengo que hablar ahí dentro!.”Bueno, pase, pero tendrá que estar de pie”. Vale. Espero mi turno. Escucho y miro, pero atiendo poco a lo que dicen, prefiero los acentos, las modulaciones de la voz, tan diferentes . Me fijo en los zapatos, en el vuelo de una falda, la agitación al respirar, en la firmeza al hablar o mantener la mirada ante el público.
Y llega mi turno…
La comida. Me apura llegar solo a un sitio tan grande sin amigos. Pero me siento junto a la puerta y le echo morro. Conozco a Mariela, de Perú, R3 de Valencia. Y a Pilar, en Teruel, y a colegas de Cataluña. Hablamos, reímos y lloramos por todo y por las cosas de la sanidad Catalana (cuando las barbas de tu vecino …). Les digo que soy de Reus, para simpatizar (pero mi vida ha dado muchas vueltas desde entonces).
La tarde , dedicada a  "Second life" con Marta, Jose Antonio y Arturo.Cuatro horas virtuales. Interesante para comunicarse y aprender . A profundizar que la virtualidad potencia el aprendizaje. Lo miraré.
La noche. Esperaba la llamada del delegado de N, (“dame tu móvil, te llamaré si hacemos algo” ), pero claro que no llama. Tengo mejor compañía: ha llegado Vicente y salimos a ver la noche de Zaragoza. Cañas, empañadillas, champiñones y café. Y visitamos a los “indignados”, acampados frente al Pilar. Entramos a ver a la Virgen del Pilar. Y es que entra el niño que yo fui los siete primeros años de mi vida, aquí en Zaragoza.
Recuerdo pocos congresos donde disfrutara. Fueron dos, donde no tenía que presentar nada: Santiago Y Sevilla, con Raquel y Gema, y sus amigas. Ribeiro y mojitos, y salsa. ¡Ah, que viejos tiempos!. Momentos para pasear por la ciudad, ver a  gente feliz  y no tener más preocupaciones.
Otra vez al Hotel, a velar armas. A pasarlo mal de nuevo. Porque mañana participo en un   "symposium" paralelo al Congreso. Pero hablo de lo que me gusta. Le dejo a Jesús que cuente lo  de la EPOC, que yo parlaré de cómo aprendemos.
La sala, más espaciosa y ventilada. Nos acompaña Vicente y Raquel , atenta. Hay que esperar 15 minutos porque el moderador que nos antecede falta a su papel. Nos tragamos su demora. Los asistentes son jóvenes en su mayoría. Casi nadie sabe qué es la  GOLD, ni el Dr  Marcus Welby. No es problema, tienen otros conocimientos y otras necesidades. De eso hablamos, del aprendizaje de adultos.
La comida de nuevo. Con Tomás, Juan Carlos y sus resis (¡qué envidia!). Me doy cuenta de que he olvidado mi bolsa con  "gadgets" del Congreso: bolígrafos-pluma  de los que me gustan, dos estaciones meteorológicas portátiles, cremas …Pregunto y voy de aquí para allá pero se ha perdido, extraviado, usurpado, volatilizado. Busco la cara del asesino en los pasillos. Me piden un teléfono por si se encuentra, para darme esperanzas. Sé que no volverá a mis manos…
La última sesión. Escucho a  Rafa Bravo, envidiable en su inmensa humanidad, con sus tres comensales. Interesante, ya me llevo algo en mi zurrón, especialmente Helena Bascuñana con lo del   e-Dis y el e-Therapy learning.
Me vibra todo. Es el móvil. Me dicen que me presente en Secretaría. Bajo apresurado. ¡Mis gadgets!. Pregunto. Me dicen que me presente al reparto de premios, que soy candidato. Lamento no poder asistir, me reclama mi AVE. Irá Vicente, por si acaso. Sensación agridulce.
Regreso cabizbajo. Tomo el AVE. Reconozco  una cara entre el pasaje. Será del congreso porque lleva un Harrison en la mano (¿para leer ?). La ayudo con la maleta. El azar nos sienta juntos, separados por el pasillo. Buen principio para una película. Pero cierro los ojos y ella lee. Antes llama Vicente: nos han dado el premio.

martes, 7 de junio de 2011

Penurias económicas y Congresos médicos: "No suplente"


Pues me voy de congreso . Presentaré un póster sobre la validación en castellano del  COPD-PS -  un test de cribado para EPOC - y, además, participaré  en el symposium satélite “Formación sobre conocimientos en EPOC” con el tema  “cómo aprendemos: retos en EPOC”.

Me parece que tengo que racionalizar el tiempo  dedicado  a mi formación. Y no sé a quién debo agradecer este derecho sindical de 6 días/año  para formarme    (que a veces debo utilizar para impartir cursos a compañeros  de mi  propia empresa).  Sin suplentes, eso sí, con pacientes esperando “impacientes”  a que vuelva dentro de 6 días, el próximo lunes, con las agendas llenas ya para toda la semana siguiente.

Seis días es  poco tiempo. Por eso,  la mayoría de las veces empleo los fines de semana y mi tiempo libre para formarme. Como hacemos todos. Y no me desgravan ni los libros que me compro para tal fin.

Pero me voy con complejo de culpa. Soy idiota. Porque,  si yo no cuido mi formación, ¿alguien lo hará por mí?.  O también: ¿alguien se encargará de comprobar que estoy bien formado?.

Addendum:  Copio una nota remitida por un amigo de profesión. La ha recibido en el correo de su centro. En todas partes cuecen habas.

Estimados colegas:
Los próximos tres días me marcho al Congreso de Medicina de Familia. El caso es que como no hay adjudicado  suplente ningún día, mis pacientes quedarán expuestos a ciertas "inclemencias". No os extrañe si frecuentan las urgencias o acuden a vuestras consultas fuera de hora. Se quedan sin médico por unos días. Ello incluye a inmovilizados y terminales.
Estoy seguro de que ellos os lo agradecerán.
Un abrazo”.