domingo, 23 de octubre de 2011

Maneras de salir de la crisis planteadas por un tonto


Sabía que no te iban bien las cosas. Pero esa mañana de Domingo, días antes de que empezaran las lluvias del Otoño tardío, todo parecía más relajado y apacible. Me hablabas de tu crisis. -“Será la crisis de los 40”, dijiste ocultando tu rostro con las gafas de sol. Tú, que eres una mujer activa –  atractiva- , trabajadora incansable, y madre amantísima de tu prole, mostrabas tu  lado  más humano.

La verdad es que centrabas el problema en tu trabajo  (“estoy estancada en mi carrera”), pero tal vez podríamos extenderlo a otras caras de tu existencia. Nuestras  vidas se expanden por todas partes, sólo tenemos que encontrar las salidas, dicen algunos. Y emprender  nuevos caminos para volver a nuestro origen, a nuestro Itaca.

Supongo que eso de “la troncalidad” y otros  rollos pueden solucionar crisis vocacionales, pero este no era el problema.

Como un obseso monotemático que soy, te propuse- por jugar-  en un pequeño “brainstorming” de pacotilla, maneras para salir de la crisis, todas relacionadas con la reorientación de la profesión – y de la vida- mediante vías formativas. He aquí algunas:

-Presentarte otra vez al MIR y hacer otra especialidad (“sí, a los 40 y tantos, la residente del geriátrico…”).
-Hacer la tesis (sí, ya sé que no tienes tiempo ni para ir al gimnasio).
-Hacer alguna investigación en tu hospital (que investiguen ellos, ya sé).
-Hacer muchos cursos sobre las cosas que no sabes (“lo sé casi todo”. ¿De verdad?).
-Impartir cursos sobre lo que sabes (“¿y cobrar por ello?”).
-Cambiar de hospital (“depende de  los traslados dichosos”).
-Aprender acupuntura (ya sé, lejos de tu especialidad. ¿Y qué?)
-Aprender hipnosis  Ericksoniana (“¿Ericksoqué?”).
-Aprender  PNL   y coaching (“¿Me ves cara de “eso””?).
-Practicar Taichi, Yoga, Pilates, Naturopatía, Homeopatía, Meditación Transcendental, Feng Shui…
-Practicar Bicicleta, Natación, “Spinning”, Karate, Tae kwondo, Judo ("¡ jo, qué fuerte!").
-Hacer un viaje con amigos ("todos/as casados". No, ahora  casi nadie lo está: lo estuvo).
-Hacer un viaje con un amigo ("¿?").
-Casarte (“¿ de qué vas?”).

El sol seguía calentando nuestros cuerpos y la conversación decaía ensordecida por las voces de nuestros hijos.Sabía que el problema era la solución. Y que lo importante era encontrar la pregunta acertada ("¿Qué es lo que quieres hacer con tu vida?") , no sólo las respuestas. Lo dejamos para más adelante.
El caso es que, entonces, me dí cuenta de que acababa de abrir la puerta a otra crisis más cercana: mi crisis de los cincuenta.

Y  empecé otra vez : MIR, tesis, cursos, acupuntura, hipnosis, PNL,...



2 comentarios:

  1. Pues verdad, Miguel. Empezarlo de nuevo y no acabar.
    Un fuerte abrazo.
    Eduardo.

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